sábado, 9 de mayo de 2026

No Wi-Fi

 

 

Una de las cosas que puede sorprender de los test psicotécnicos, o al menos algunos de ellos es una pregunta del estilo: ¿Cree usted tener poderes sobrenaturales? Algo así. Y como los poderes sobrenaturales no existen, si contestas que sí, estás loco, obvio. Ésa era fácil. Puede que más adelante reformulen la cuestión de forma algo más sutil y velada. Y si que contestas que sí sólo estás medio loco, supongo.

Eso, partiendo de la premisa de que esos poderes “sobrenaturales” no existen. Caso contrario, responder que sí a esas preguntas te llevaría directo a un laboratorio disfrazado de sanatorio mental: toma estas pastillas y te pondrás bien. El resultado en realidad parece diferir poco.

Pero mi impresión es que no te llevarían a un sofisticado laboratorio de investigación secreto financiado por alguna organización supranacional con ínfulas y pretensiones de gobernar al resto, al estilo x-men, no. Te meterían en un agujero y tirarían la llave. Así. Con “medicación para paliar los síntomas”, naturalmente.

¿Qué síntomas son esos? Bueno, quizás ideas extrañas que pasan por la cabeza y a veces podría parecer que ni siquiera nos pertenecen. Otras… voces. Algo que como todos “saben”, es típico de los locos.

Ahora bien, sabiendo que el cerebro emite una serie de ondas y que las antenas suelen tener un funcionamiento bidireccional, en modo similar a la piezoelectricidad… es raro que no se estudie más. Aunque bueno, parecido aunque con matices, ahí está el proyecto Neuralink.

Eso debería hacer pensar a algunos que hablamos de tecnología, no de locura. Pero no es en realidad lo que me interesa. Veamos en cambio el relato del entretenimiento sobre asuntos semejantes. La primera que me viene a la mente es “The men who stare at goats”. Los hombres que miraba fijamente a las cabras. No es muy seria, no.

Pero entre los de mi generación, uno de los primeros contactos que pudimos tener con semejante idea (a quién se le iba a ocurrir?) es la mítica escena de apertura de Cazafantasmas. La situación que se presenta describe multitud de cosas sobre la sociedad y las personas. Tal vez más de las que cabría apreciar en un primer visionado.

Sigamos con la ficción, “La máquina de volar”, de Bradbury. No quiero destriparlo, ves a leerlo ahora y no sigas, pero si ya lo ha leído la moraleja es clara: a los que construyeron la gran muralla no les interesa que prosperen los medios para superarla.

Y siguiendo en la ficción, vamos a ponernos en un escenario tipo X-men: “mutantes” perseguidos por su naturaleza. Porque claro, si usted es un alienígena que quiere hacerse con el control de un planeta en el que habitan ya millones de seres, cabe mencionar que una dificultad es el idioma, como siempre que se viaja lejos, pero si además está poblado por telépatas hijos de puta la cosa se complica bastante. Dos miradas se cruzan y ya tienes al infiltrado fulminado.

Así que no, habría que erradicarlo. Y prohibiendo o dificultando todo aquello que lo favorezca. Al final el ser humano, incluso en la vigilia, transita por la vida como sumido en una especie de sueño. Despertador, siete días por semana y cincuenta y dos por año, trabajo, familia, navidad, verano, navidad, verano, navidad…

Cualquier alteración de conciencia respecto a ese marco mental seria contraproducente. Y el don se pierde como podría perderse el don de habla si prohibiéramos el lenguaje. Si no se enseñara y no se transmitiera, si no se ejercitara se entumecería, se contraería y quedaría reducido a la condición de órgano vestigial. Hasta el punto de que las generaciones sucesivas, ni siquiera serían conscientes del potencial que encierra ni de como desplegarlo. Cualquier tentativa en ese sentido sería reconducida hacia la ridiculización: eso no es ciencia, etc. Y no puede dejar de imaginarse al personaje de Bill Murray a cargo de los experimentos. Sería fácil, bastante fácil taparlo.

Y para casas críticos siempre funciona la combinación de aislamiento y terapia con antogistas. Dejando en encefalograma planito, planito como una cama recién hecha. Pero al final no hay que olvidar que existen inclinaciones, se diría que innatas, como el reflejo de succión de las crías de los mamíferos.

Siempre hay una dispersión en las condiciones físicas de una población dada, la sensibilidad a este tipo fenómeno no sería distinta. Si lo vemos desde el punto de vista exclusivamente científico-técnico, lo que es innegable es que el cerebro genera con su actividad una huella térmica, eléctrica y magnética. En eso se basa el proyecto Neuralink.

Claro que igual todo el tema de los electrodos resulta un poco aparatoso, por lo general intentamos imitar con torpeza los caminos de la naturaleza. Y puede que la herramienta más útil para conectar con un cerebro sea… otro cerebro. Con los móviles también pasa.

Volviendo al escenario propuesto, prohibida el habla, el aparato fonador quedaría probablemente en un estado de atrofia que la selección natural reforzaría. Quedaría algún tipo de glándula… vestigial.

Y un instinto innato difícil de borrar por completo que convendría reconducir por los cauces oportunos.

Así que si usted va un día de compras, o a la ventanilla del banco o al areopuerto y le recibe una sonrisa mientras un “pensamiento invasivo” se cuela en su mente a los voz de “mira el gilipollas que viene por ahí”, usted está revelando un grave problema de inseguridad.

Si usted en algún momento se cruza con un miembro de su especie y le viene a la cabeza un “me lo follaba hasta dejarlo seco”, entonces usted tiene un exceso de autoestima y una opinión demasiado elevada de sí mismo.

Como le han dicho y repetido desde pequeño, cualquier cosa que suceda dentro de su cabeza es resultado única y exclusivamente del obrar de su pensamiento. Ése es el punto de vista actual, a nivel cultural, social, médico y técnico. Hasta el punto de que, se da tan por supuesto que ni siquiera hay que decirlo.

Y para demostrarlo podemos poner a intentar hablar a alguien que no ha hablado nunca, a ver si dice algo con sentido más allá de un balbuceo o tartamudeo carente de sentido e innegable producto del azar. Luego, no es ciencia. Es sin duda un asunto harto delicado.

Así que tenemos la prohibición de alguna sustancias, aunque en muchos casos se prefiera transigir con su uso, el interés desde la psicología clínica y la catalogación correspondiente, la ridiculización injertada desde el entretenimiento en la cultura popular. La duda que me queda es si alguien alguna vez se atrevió a contestar “sí” a la pregunta de esos cuestionarios. Han quemado libros, brujas… no sería tan raro verlos quemar... “mutantes”.

Pero cuidado: si esto fuera así, se trataría de un terreno de sutilezas etéreas e inasibles, por su propia naturaleza, así que si no quiere verse en el papel de Quentin Tarantino en Abierto hasta el amanecer (From dusk till dawn), se recomienda proceder con un escepticismo cauto. Al final la única certeza es que la maquinaria del entretenimiento siempre tiene el mensaje oportuno. No sea usted ridículo, por favor. A ver si le va a reventar la cabeza de la vergüenza como a esos de la mítica Scanners.




  

Una de las cosas que siempre me ha llamado la atención de lo que se considera el primer incidente OVNI de la historia reciente (Roswell, 1947) es que el (presunto) cacharro se estrellara, de todos los lugares donde el capricho del destino lo pudiera conducir, tan cerca de una localidad llamada Socorro.

Quiero decir, en la vida a veces se producen ese tipo de resonancias jocosas, muchas veces sin la menor relación causal, pero quizás otras veces no tanto. Porque, pongamos por caso, si uno roba de cualquier parte un OVNI que no sabe pilotar, tiene sentido que se acabe estrellando. Y si ese OVNI se conduce con algún tipo de tecnología de conexión con el pensamiento desconocida y el piloto está francamente asustado, pues entonces sí tiene mucho sentido que se acabe estrellando camino de “Socorro”. Está casi en línea recta entre el área 51 y supuesto lugar del accidente, si no recuerdo mal. En fin, globos aerostáticos.

La pieza que hace encajar todo es la lectura técnica que se puede hacer del fenómeno. Porque, si asumimos que el ejercicio del pensamiento crea necesariamente algún tipo de perturbación, susceptible de ser “leída” con la herramienta oportuna (ya sea tecnológica, orgánica o ambas) lo que resulta ineludible es un medio por el que se propague dicha perturbación.

Un motivo más, sino el fundamental, que explica la insistencia en que la onda electromagnética se desplace por el vacío, la negación del concepto de éter a partir de experimentos (Michelson-Morley) que habrían cerrado la cuestión en falso, e instaurado una asociación del espacio tridimensional con el mero vacío. Llevado a un callejón sin salida. Y posteriormente, la cuántica que precisamente atraviesa esa cuestión, fue de nuevo llevada al callejón sin salida de la indeterminación.

Cual es el motivo prioritario no está claro, pero se hace obvio que un salto significativo en la comprensión del medio es, a no mucho tardar, un salto en la tecnología. Y la comunicación, y en concreto la velocidad de transmisión de la información son aspectos clave. Pero sin duda involucra aspectos si cabe más cruciales aún como la energía.

Aún así, y siendo el mundo como es, yo desconfiaría de cualquiera que le proponga “abrir su tercer ojo”, sobre todo si le pide que se dé la vuelta. Si la élite que se puede inferir de lo comentado hasta aquí estuviera en la posición descrita, no sería raro que ellos mismos promovieran estafas diversas en tales ámbitos, con la típica doble ganancia: además de desacreditar ese tipo iniciativas, lo harían ganando dinero, extremo que garantiza la continuidad operativa.

¿Cuánto debió ganar el tal Uri Geller aquél doblando cucharas en TV? Es la estrategia de la falsa prueba: sacamos a un fantoche en televisión, la conclusión inmediata son una risas y que TODO el tema es una estafa. Yo tampoco es que me dedique a doblar cucharas en mis ratos libres, pero huiría de conclusiones precipitadas, sobre todo cuando se presentan de forma demasiado fácil.

Tampoco hace falta pensar en mecanismos excesivamente elaborados para explicar ciertas tramas, es un poco como el control de la economía por parte de los bancos centrales: les basta con subir o bajar tipos, abrir o cerrar el grifo, un poco más o un poco menos. Lo mismo en el resto de esferas, es dar pábulo o no darlo. Y las puertas se abren, o no. O se pueden cerrar. No hace falta meterse en el pensamiento de nadie para observarlo.

Otro aspecto curioso es eso que se han venido a denominar pensamientos invasivos, o intrusivos. No es raro asociar el pensamiento al yo, pero esa no es a mi juicio la interpretación más correcta. Tal vez ni siquiera tengamos un marco conceptual claro de como funciona. A nivel usuario, el pensamiento se presenta como un secuencia de conexiones entre ideas en un flujo constante. La discusión de si uno elige o reacciona hunde sus raíces ya casi en la filosofía, pero lo relevante es la conexión que se establece a nivel conductual.

Se suele decir que uno es varios yo: el que uno se percibe (conoce pensamiento y acción), el que otros perciben (conocen sólo acción) y el que en realidad es (desde un punto de vista de conocimieno de pensamiento y acción de todos).

Y bueno, lo que es discutible también es la frontera entre pensamiento y acción, que duda cabe de que el pensamiento es en sí mismo un accionar y que excedería la frontera de la piel, como lo hace la huella térmica. Somos un intercambio constante con el medio a todos los niveles.

Y es importante mencionar esto en ese momento porque vamos hacia un tiempo de nuevas armas que inciden en ese campo de batalla. Si se puede saturar una frecuencia de ruido para bloquear las comunicaciones… Nada peor que dar malas ideas, pero en realidad no es nada nuevo.

Lo cierto es hay toda una amplia gama de diversas frecuencias, ya sea en el espectro acústico o electromagnético, que van a interferir con el funcionamiento de esa máquina biológica que llamamos organismo. Nada nuevo, decía, radiación ionizante por ejemplo. Lo nuevo va a ser verlo usado como arma, un poco como el gas en las trincheras de la primera guerra mundial.

Este tipo de enemigo sibilino, silencioso y cruel. Pero claro, usted va a pensar que… pues que va usted a pensar. De hecho es muy posible que una vez salga por la puerta de la sala en la que se halla, se olvide del tema por completo. Peor aún, a veces vamos a otra sala y olvidamos a qué íbamos, y es algo tremendamente frecuente. Hasta el punto de que tiene nombre: efecto umbral. Y se sintetiza más o menos en la maravillosa frase: ¿Y a qué cojones había venido yo? Comprenderá usted que tal tipo de máquina está poco afinada para la guerra, aunque con sangre la letra entra.

Es como si nos hubiéramos dejado los pensamientos en la otra habitación, ¿no le parece? Yo a veces vuelvo a buscarlos si veo que tardan en seguir el ritmo. Pero eso no tiene el menor sentido si usted piensa que el pensamiento está exclusivamente en su cabeza. Seguramente es más sensato verlo como una llama, una cerilla. El calor, el humo, el producto de la combustión… se habrá quemado usted alguna vez si ha pensado que la llama termina donde sus ojos le indican.

Así pues, una vez queda claro que ustedes lo han entendido todo mal, porque les han explicado todo mal, tal vez desde ese punto, puedan empezar a corregirse ciertas situaciones. Y tal vez recordemos qué cojones hemos venido a hacer aquí, cosa que sin duda olvidamos al cruzar el umbral.

Imagínese qué torpeza ir por el mundo pensando que nadie puede ver sus pensamientos, sería absolutamente ridículo. Propio de algún guionista tarado de una película de Jim Carrey. Sería como ir desnudo a la fiesta del baile donde todo van con sus mejores galas. Sería como ir a la guerra desarmado.

Y ahora vamos a darle una vuelta más. Porque si todos estuviéramos en la misma situación sería un desgracia compartida. Pero imagínese que un pequeño colectivo atesorara, no la capacidad, que estaría más o menos latente en todos, si no el conocimiento heredado y legado y la instrucción precisa para ejercerla, que por supuesto, como inestimable ventaja competitiva, en ningún caso compartirían con el resto de... inferiores. Ese tipo de selecto club de hijos de puta.

Hay escenarios incluso peores: la habilidad podría haber sido desactivada genéticamente y quedarían apenas los ecos. O se mantendría bajo mínimos a través de las cadenas de alimentación. Algunos han llegado a proponer que nos hallamos bajo algún tipo de campo (lo cierto es que la resonancia Schumann existe) y bloquear frecuencias clave podía ser su cometido.

Así que si usted pensaba que el interior de su cráneo (o lo que se produce en él) era el último e inexpugnable reducto de privacidad, me temo que ha estado siempre equivocado, que es bastante pero que “ya no”.

Ahora comprende usted, no le voy a decir la “necesidad” del gorrito de papel de aluminio, pero sí el origen de éste. Y por qué es, literalmente, el icono de la ridiculización de la conspiración por excelencia. Sufridos pioneros. No hace falta tanto, yo creo que con la tirria que el imperio sionista le tiene a los persas, un buen turbante puede hacer bien el papel. De hecho el turbante persa podría leerse como un resultado del sesgo de supervivencia.

Luego, se hace difícil no sospechar de aquellos que insisten en “el contacto de tú a tú”, “el trato personal”, el “trato directo”: las reuniones por teléfono o videollamada y el móvil lo más viejo y sencillo posible. En realidad casi mejor evitarlas. Cabe resaltar que la situación propuesta no implica abuso de forma automática por parte de nadie más que por los que la han promovido, pero sin duda es campo abonado de abusos diversos.

O quién sabe, tal vez los razonamientos aquí expuestos sean sólo delirios que se pueden resolver con el tratamiento adecuado. Algo que, casualmente, resulta muy conveniente en el escenario planteado. ¿Qué locura, no?

 


 

domingo, 8 de febrero de 2026

Breve historia de la Compañía Telefónica

 

 


 PRESENTACIÓN

 La Compañía Telefónica (en adelante CT) es la mantenedora de la red de portales espacio-temporales en el universo.

No tiene sentido mencionar su fecha de fundación aquí pero fue la creadora de la red telégrafos y teléfonos original, hito a partir del cual se diversifica en diversos ámbitos tecnológicos e industriales.

Paralelamente se convierten en un movimiento religioso con la sólo misión de preservar el funcionamiento de la red en todo momento y lugar.

Son la compañía más popular del universo y si usted aún no los conoce es porque en realidad se halla en un estado subcivilizatorio y aún no forma parte de él.

Si tiene usted la fortuna de resultar nativo de un enclave en el que la CT decide alojar un nodo, está usted de enhorabuena. En un parpadeo va pasar de la más natural barbarie a paladear el más exquisito té británico de las 5. O’ clock. (La CT se enorgullece de su enfermiza obsesión por la puntualidad).


HITOS HISTÓRICOS

Hay algunas cosas que usted debe conocer acerca de la CT:

Aviso:

Jamás será requerido pago alguno por sus servicios, si en su planeta local están gravando el uso de la tecnología de la CT está usted siendo víctima de una estafa.

Tales prácticas infringen la normativa de uso de la Red de Conductos Galácticos (en adelante RCG) y son perseguidas y castigadas en función de la normativa de la CT, sujeta a cambios.

 

*** 

Es difícil ofrecerle a usted una noción completa de lo que la CT representa en el universo. Desde su contexto podría definirse con una mezcla de Coca-Cola, la NASA, el arsenal atómico ruso, la capacidad productiva de China y la fe de lamas tibetanos.

Los empleados históricos de la CT son conocidos por emprender largos viajes generacionales para la implementación de la RGT que hace posible el traslado de un lugar a otro del universo, contando con la indescriptible gratitud de sus usuarios. Más teniendo en cuenta que es gartis, y a todo el mundo le gusta lo gratis. Por lo que, si tiene usted alguna diferencia de opiniones con CT será meramente transitoria.

Y aquí cabe recordar el clásico slogan de la CT, conocido y repetido en todo del universo y la pequeña anécdota que lo acompaña.

Mucho tiempo atrás, durante la presentación de una implementación de la RCG, se contactó en directo con el servicio de atención al cliente de la compañía, ante una audiencia universal. El presidente de la compañía inició la comunicación que no tardó en ser atendida: -Compañía telefónica, ¿dígame?

El holograma mostraba a un trabajador que parecía airado. El presidente de la compañía se presento y antes de que pudiera terminar la frase el trabajadorse elevó salvajemente en gritos: ¡A tomar por culo! ¡A tomar por culo!

La llamada se interrumpió y el presidente de la CT continuó lacónicamente: -Bien, creo que hemos conectado en un mal momento. (Esta última frase resulto hilarante en cada galaxia debido a algunas características de la tecnología de la RCG).

En un hábil giro del departamento de marketing, a través de un campaña donde se veía a un trabajador poner postes de teléfono a cámara rápida, al modo de lo que aquí equivaldría al conejito de Duracell, en un páramo absolutamente desolado, hizo suyos los gritos salvajes del operador airado: “Compañía Telefónica, te llevamos: ¡A tomar por culo! ¡A tomar por…

 

 SUS EMPLEADOS 

 Los trabajadores de la CT son los héroes del universo. Ellos hacen posible la comunicación y el desplazamiento a través del espacio-tiempo en cada una de las galaxias. ¡Y es gratis!*

Si usted dispone de reservas o concentraciones de oro significativas y éstas en algún momento se “evaporan”, es posible que hayan sido dispuestas para la preservación de la estructura de RCG según normativa de la CT, “metales y aleaciones”, artículo 33.

Lo más importante que debe usted entender acerca de la CT es que no es sólo una “compañía telefónica”, no se deje engañar por el nombre: es también la “compañía del ferrocarril”, “la compañía de correos” y la “compañía aérea”. La compañía del agua, del gas, y de la luz. Y la “compañía de Jesús. Y “la compañía”, a secas. Es todo eso y mucho más de lo que usted pueda imaginar. Es una familia universal. Es, incluso, hasta “las malas compañías”. Es para algunos, como ya se ha dicho, un credo, universal.

Debe usted comprender que la CT, a través de su dilatada historia, ha debido hacer frente a innumerables situaciones a lo largo, ancho y alto del universo. Lidiando, no sóló con las leyes de la física, si no con fauna local de todo pelaje y condición. Un empleado puede ser una mezcla de Indiana Jones, David Attenborough, Jacques Costeau, Albert Einstein, Chuck Berry, Bruce Lee, Espartaco, Picasso y Mae West: los chicos buenos van al cielo, los de la CT a todas partes. Literalmente. Los llaman lagartijas porque puedes encontrar uno con solo levantar una piedra en cualquier parte.

Y así es como las “lagartijas” de la CT han construido y mantenido por tiempos inmemoriales la RCG que hace posible viajar a través del inmenso universo, a través de guerras galácticas, supernovas y el quasi infinito vacío del espacio.

Algo que usted debe saber de los trabajadores de la CT es que están absolutamente locos. La reclusión física debido los viajes interestelares fuera de RCG, más allá de la intercomunicación a través de la tecnología genera un perfil psicológico caracterizado por su impredecibilidad, hecho que el slogan de la compañía recoge abiertamente y del cual se enorgullece.

Cabe recordar que el momento fundacional de la RCG fue resultado de una iniciativa individual de un trabajador de la CT que, convencido de sus propias tesis, viajó durante años en un trayecto sólo de ida, a través del cosmos, con su familia en solitario, que terminaron dándose por desaparecidos.

Muchos años después de ser completamente olvidado por todos sus descendientes llegaron a su destino y lograron hacer la primera conexión registrada. Las primeras declaraciones de uno de sus tataranietos fueron: “el viaje de vuelta ha sido mucho más corto”.

Desde entonces una magnífica “red de metro” ha sido implementada para su uso libre y es mantenida por la CT, respetada, amada, temida y querida en todo el universo. Son unos cachondos.

Tiene usted que entender que la CT también es la compañía de radio, televisión e internet. También es la productora del equivalente al “Saturday Night Live” en cada galaxia, líderes indiscutibles de audiencia desde hace eones.

 

Aviso: 

Si halla usted tecnología de la RCG en desuso no es recomendable tratar de operarla, y mucho menos si usted no sabe qué diablos está haciendo o como funcionan determinadas cosas.

Si aún así usted insiste en ignorar la recomendación anterior, con ánimo de evitar experiencias existenciales traumáticas asociadas al uso de la tecnología, si usted no comprende el funcionamiento del espacio tiempo y la mecánica de su dilataciones puede guiarse por una simple regla: sólo viajes de ida. Que la CT vuelve a recomendarle no hacer, como no recomendaría a un ciego pasear por un campo de minas.

*** 

 

EL LEGADO

Es posible que llegados a este punto usted considere la posibilidad de desear convertirse en un empleado de la CT. No se preocupe, seguramente ya trabaja para nosotros, aunque no lo sepa.

Es también interesante mencionar que la CT es también responsable de tecnologías que no tienen un equivalente preciso dentro de su contexto: es también la compañía de implantes cibernéticos y telepáticos número uno en el universo.

Usted ya los conoce a través de algunos diseños filtrados con tecnologías de comunicación mental, entre ellos el Nokia 3310, el AK-47, la Coca-Cola o la Citroën C15.

La CT es también precursora en la industria de publicidad en sueños, droides de compañía y vectores de antimateria (lo equivalente a cabezas termonucleares).

Quizás a usted le pueda recordar a la marca comercial “Yamaha” que lo mismo te fabrica una guitarra que un motor fueraborda. Por otro lado le podría recordar a “Kodak” donde los empleados se regían por un calendario propio de la empresa. O a “Google” como proveedor de una amplia red de servicios. Es todo eso y mucho más.

La CT se enorgullece de su Red de Universidades Intergalácticas (RUI) donde los erasmus sí son una locura y la cafetería recuerda a la cantina de Star Wars.

La CT no es sólo una empresa, no es sólo una fábrica. No es sólo un estado o federación, ni sólo una religión, ni un sueño compartido ni un modo de vida. Ni siquiera una filosofía, ni una misión sagrada, es un estado mental.

La CT está en la comunicación a distancia desde que se inventó el grito. Y a gritos seguimos.


Compañía Telefónica: ¡A tomar por culo!













sábado, 7 de febrero de 2026

Stargate: The Secret Files 2


 

  

1. 1943


-Como queso fresco, señor.

-¿Queso fresco?

-O mantequilla caliente, lo que usted prefiera.


Era una sala austera hasta para los estándares de los años 40, con dos sillas, una mesa y una bombilla colgando del techo, nada más.


En una de las sillas un soldado con el brazo derecho amputado, en camiseta caqui. Frente a él un oficial de la OSS, más uniformado de lo que hoy se estila en los servicios de inteligencia.


El soldado le estaba explicando al oficial como pudo introducir el brazo a través de un mamparo de sólido acero en el curso del experimento. Algunos dicen que fue precisamente el queso lo que dio nombre al experimento y que esa no habría sido su ubicación real, además de otros detalles clave distorsionados.


El oficial revisaba de nuevo el infome entre sus manos, redactado por el soldado que tenía en frente, más desconcertado que el joven que a pesar de la pérdida del brazo no vaciló ni un momento en su compromiso.


-Supongo que no hace falta que le recuerde que esta conversación, así como el experimento y el contenido de su informe son información clasificada.


-Sí, señor.


-Lamento su pérdida. No hable con nadie de ello. Puede retirarse, soldado.


Por un breve momento algo se removió en los ojos del joven pero rápidamente se levanto de forma enérgica, hizo el saludo militar con su brazo izquierdo y girando sobre sus talones salió de la sala, no muy grande, por la puerta.


El oficial encendió un cigarro y se reclinó sobre su asiento. Con la guerra todo se estaba convirtiendo en una locura pero aquello parecía brujería.


Tuvieron que acudir hombres con sopletes para desengancharlo del barco, al él y a unos cuantos más. Algunos hundidos sobre la cubierta hasta la altura del pecho por los que no se pudo hacer nada, otros desaparecidos… un completo desastre. Teleportar un buque de ese modo, con la mitad de la tripulación incrustada en la estructura, no iba a resultar muy útil. Si tenían que ganar la guerra no sería de aquel modo.

Iba pasando fotografías. Realmente los cuerpos atravesaban el metal de un modo que jamás vio antes. Al cesar la prueba la mezcla se había solidificado de un modo inconcebible: había metal dentro de la carne y el hueso y carne y hueso dentro del metal, por debajo del nivel molecular, según el cirujano que practicó las autopsias y el resto de intervenciones, amputaciones diversas.


Todos buenos chicos, de los mejores. No deberían dejar a los científicos jugar con fuerzas que no comprenden, no mientras dependan vidas humanas.


***



2. 1991


-¿Hay novedades?

Giró la cabeza despacio a un lado y el otro con pesar hasta que por fin puso el gesto en palabras:

-Nada.


El oficial no respondió y se dirigió con largos pasos hacia el despacho de director científico.

La misión de reconocimiento programada para un máximo de 6 horas no había regresado después de 36. Muchos no habían dormido, algunos estaban acurrucados en algún sofá de las instalaciones con chaquetas a modo de mantas, todos con la ropa del día anterior, cansados y presa del desánimo.


En la sala principal se respiraba una calma tensa. Los milenarios bloques de piedra del recinto contrastaban con cables, generadores, consolas de mando y pantallas de monitoreo, todo bañado por la luz azul que irradiaba un círculo ondulante que por momentos parecía mercurio ingrávido. La estructura que lo generaba parecía ahora ominosa y oscura, amenazante.


El júbilo del éxito al conseguir ponerla en funcionamiento rápidamente había dejado paso a un presagio amargo.


-No es una buena idea, general. Deles su tiempo, puede haber surgido algún imprevisto.


-Desde luego. Desde luego esto no estaba previsto, y lo que me preocupa es que no dependa de mis hombres. ¿Qué podría haber funcionado mal?


-¡Nada! Y todo… Tiene que comprender que empezamos a entender el funcionamiento teórico del aparato a medida que avanzamos. Ya le dije que era prematuro enviar un equipo. Yo no hubiera enviado ni a una cobaya. ¿Y ahora quiere enviar otro mayor?


-Hay que averiguar que ha sucedido.


-Dudo mucho que sea un problema técnico, está estable, ha de ser otra cosa.


-Bien, enviaremos un grupo de rescate a las 48 horas. Eso le da a usted 12 horas para hacer los preparativos y organizar los turnos. Asegúrese de que el personal tiene un descanso apropiado. Y agradezco su consejo, pero le recuerdo que no necesito su autorización.


El hombre en la bata blanca levantó la mirada por encima de las gafas, sosteniendo aún papeles con lecturas y gráficas que fingía revisar:

-¿Algo más?

-Ojalá haya noticias antes.

-Tal vez sí, comparto su inquietud, pero seamos pacientes.

-12 horas.


***


3. El otro lado


La misión de rescate partió incluso antes de lo programado. Cinco hombres y un sargento al mando. Cuando cruzaron el portal, al ver a los miembros del primer equipo en las inmediaciones, el primer pensamiento fue que se disponían justo para regresar.


El diálogo y la mayor parte del episodio fueron bastante caóticos, ya desde que el primer grupo tomara contacto. Más allá de la recitadas mediciones de radiación, temperatura, presión y humedad lo primero que les sorprendió fue el tono verde pálido del firmamento: -Apuesto a que no pensaste nunca apartarte tanto de Minesota.

La composición de la atmósfera había sido previamente estudiada y resultaba perfectamente respirable, más allá de la pesadez del ambiente.


El uniforme y equipo ya de por sí produce cierta sensación de opresión y peso que se vio reforzada al cruzar el umbral. La cabeza se sentía embotada como el tapón de corcho aún en el cuello de una botella de vino y la respiración costaba más trabajo, aunque la adrenalina neutralizó brevemente los efectos.


A ese shock inicial el segundo grupo tuvo que sumarle encontrar a sus colegas en una actitud que no terminaban de comprender. El primer grupo pensó al principio que enviaban refuerzos de última hora. En cuanto se aclaró la orden recibida la discusión no se hizo esperar.


-No vamos a evacuar, acabamos de llegar hace dos minutos. Y no sé que ha pasado con esos dos días, pero viendo donde estamos no creo que hayamos perdido el tiempo. Aunque perdamos otros dos a la vuelta, ellos pueden esperar, no voy a volver con las manos vacías.


El líder del segundo equipo estaba apunto de insistir en la última orden efectiva y la cadena de mando cuando vieron pasar, a los lejos, como flotando, algo que en principio a algunos les pareció un dragón, hasta que vieron el perfil del cráneo con más detalle: sin duda alguna especie de pterodáctilo.


Eso arrastró al grupo a ignorar el descuadre en los relojes, algunos pensaban que habían viajado al pasado: -Puede que no vuelvas a ver Minesota.


Investigaron el complejo ambos equipos, finamente erigido en piedra, en lo que sería una altura notable a pensar de la densidad de la atmósfera, bastante fría. El marco, un paraje natural, en apariencia deshabitado, más allá de la fauna local, con brumosas montañas en el horizonte.


Vieron algunas manadas de seres que antes sólo habían visto en representaciones y reconstrucciones de esqueletos en museos. Un par de años después, en 1993, se estrenaba Jurassic park.

El último “equipo” de rescate que enviaron fue una pequeña sonda automatizada que estuvo sólo unos pocos segundos y recuperaron al cabo de más de una semana. Algunos fotogramas parecían más propios del lago Ness, de los equipos no vieron rastro. Con ese pequeño hallazgo guardado celosamente en un cajón, tras el fallo de ambas misiones, el proyecto quedó suspendido sine die.


***


4. Goldpoint & Goldfield


Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas, dicen. Las Vegas se funda en 1905, el annus mirabilis de Einstein, por cierto. Aunque sin duda es el resultado de arduos trabajos previos acumulados.


Las Vegas, esa ciudad casino en medio del desierto que ofrece la experiencia de poder caminar por el interior de un enorme máquina tragaperras.


Pero vayamos un poco más atrás, Goldfield se funda en 1902. Precisamente por la fiebre del oro, dos enclaves con tal nombre no parece casualidad. Más que cuando el río suena, agua lleva. Y a veces, oro.


Si uno indaga en la historia de la población no es difícil hallar las trazas. De las veinte mil personas que llegó a albergar en 1906 en un par de décadas apenas quedaba una cuarta parte. El acto de clausura oficial se diría que fue el incendió que consumió la población en 1923.


La impresión que produce es que, cavando en busca de oro, algo descubrieron al otro lado de la montaña, y seguramente más valioso que el oro. En ese enclave que hoy se conoce como área 51. Un nombre aparentemente caprichoso si uno desconoce lo que allí se halla: el acceso a unos parajes que constituirían, desde cierto punto de vista, un estado más del país.


Y al parecer ciertas cosas se mueven sorprendentemente rápido, la posición de Las Vegas en el flanco sur de lo que también se conoce como Groom Lake no deja de ser especialmente oportuna, entre otras cosas, para poder generar una cantidad muy significativa de energía.


Además de ser una ciudad de paso donde muchos van y pocos se quedan, ideal para reducir al máximo las miradas indiscretas que no se hayan rendido aún al despliegue de luz y color.

Todo ello da que pensar y permite lanzar algunas ideas al aire. La oportuna aparición de la relatividad el mismo año.


Es difícil rastrear cual pudo ser la primera interacción en tiempos modernos con la tecnología mencionada, pero es posible que las teorías de Einstein hubieran recibido luz verde para su publicación y difusión sólo tras alguna experiencia desconcertante, que apuntaba en una dirección que por entonces nadie consideraba en serio en el ámbito académico.


5. 1947


Teniendo en cuenta tales inicios de siglo, las dos grandes guerras europeas podrían revelar otro aspecto bajo esta nueva luz.


La conexión de Eichman con Argentina entra en el terreno de lo factual, en cuanto a la flota de submarinos hay mucha literatura y no menos dudas. Lo mismo para Mengele, y el caso de Hitler podría resultar semejante, no faltan testimonios en ese sentido.


Bajo mi punto de vista el objetivo de aquellos que financiaron y por lo tanto organizaron el nazismo era entre otras cuestiones la creación del estado de Israel con cabeza de playa hacia Jerusalén.

Las razones para ello son tres: Cristo, Mahoma y Jacob. O Israel, como pasó a llamarse.


El “sueño de Jacob”, para ser exactos, la ascensión a los cielos de Mahoma y la aparición del que se conoció como Jesús de Nazaret. Los tres episodios, con todos los respetos hacia la fe que cada uno profese y cuales creencias desee mantener, podrían representar trazas historiográficas y mítico-religiosas del uso de la tecnología referida.


Bajo el sello de la enigmática sociedad Thule se debieron facilitar ciertas informaciones, o tal vez en parte desinformaciones que debieron tener un papel clave en la toma de decisiones. Con conocimiento o no de los jerarcas nazis, el nacionalsocialismo sirvió a la postre para criminalizar cualquier reivindicación del poder local respecto a su usurpación por parte de los intereses del capital se origen judío, en gran medida obtenido por la práctica bancaria.


El entramado de sociedades secretas, tipo Thule, que vienen a ser esquemas idénticos bajo diferente nombre, tan en la línea de la herencia templaria o masónica, obedece al final a un modus operandi muy particular.


La agenda va como sigue, primera mitad del primer milenio, infiltración en el imperio romano. En la segunda mitad se diría que se reúne la información en influencia que predispone las cruzadas, disgregada tras la caída del imperio roma de occidente.


Primera mitad del segundo milenio, la edad dorada del temple, autodenominados custodios de los hallazgos. Cuando Jacques de Molay muere en la hoguera, acusado falsamente de herejía (el desacuerdo con la santa sede debió ser sin dudo de otro genero, el enriquecimiento por la práctica bancaria, tan de la tradición judía, podría no ser el de más peso), lanza una maldición. Que el Rey y el Papa morirían antes de un año. Y les bastaron seis meses, si no recuerdo mal. Lo que hay que entender es que el “último” gran maestre de la orden del temple no lanza una maldición airada: da una orden con sus últimas palabras. Y vaya si fue cumplida.


Para la segunda mitad del segundo milenio, los herederos de los templarios, perseguidos por la inquisición y más o menos camuflados bajo otras denominaciones ya han culminado su guerra contra la santa sede y el obelisco del vaticano da buena prueba de ello. Pero más evidente es la corrupción del propio clero. Infiltrados y destruidos desde dentro.


No sorprende por lo tanto ver algunas fotografías de mandos del partido nazi recibiendo la atenciones de Roma. Que dicen que tuvo un papel en el momento de los salvoconductos.

El final de la segunda guerra mundial merece una especial atención por su condición de encrucijada.

El uso de armas nucleares tal vez sea un cambio de paradigma con más implicaciones de las que cabría suponer.


El mismo año que EEUU descubre que no puede hacer lo que quiera en la Antártida (Operación Highjump) se descubre el transistor. En mi opinión es ahí donde empieza el contacto formal, me gusta pensar en un diplomático que ofrece una gran regalo para sellar la paz y deposita sobre la mesa un pequeño rectángulo negro de unos pocos milímetros, sonriendo con picardía.


Desde entonces las cosas parecen haber ido de otra manera, en muchos aspectos. La tecnología ha avanzado de forma casi impensable. Se diría que ha partir de cierto nivel uno no puede desentenderse de las circunstancias, por las implicaciones que conlleva, y diez mil cabezas nucleares supongo que le pueden quitar el sueño a cualquiera, más según en qué manos estén.


Entonces, ¿será posible que, de alguna manera, todo ese entramado de sociedades secretas, tan verticales que desde abajo no se vislumbra en realidad la cúspide, responda al final a unos intereses que podamos delimitar con claridad?


La influencia “favorable” que propongo no es la primera vez que se observa en las crónicas, pero no es la única. Al final manejan la sociedad en buena medida a través de sus redes de poder, influencia y dinero.


Por otro lado, el continente blanco que es la Antártida es, literalmente, un continente en blanco.

Un invaluable tesoro arqueológico, aunque quizás nos encontráramos desenterrando no precisamente momias.






6. Atlántida


Una posibilidad que raramente se explora desde nuestro paradigma es el de no ser el “ápex” de este planeta, tal vez porque no nos cazan. Las abducciones y desapariciones no cuentan.


Y dentro de esas posibilidades inexploradas hay algunas especialmente dolorosas: la escisión de una especie es uno de esos escenarios, siempre hay a algunos que les va mejor que a otros.


Si damos por válido el relato de varias tradiciones acera de un diluvio, inundación, o semejante y reflexionamos sobre las consecuencias, es posible que una sociedad no tenga la capacidad para reponerse en las condiciones que imaginamos. Y ni siquiera es tan sencillo como desaparecer por completo.


Y no hace falta nada excesivamente espectacular, basta por ejemplo con que no pare de nevar. El entorno que damos por sentado para nuestras actividades podría verse cuestionado drásticamente.

La capacidad de adaptación a tales circunstancias puede varias mucho en los diferentes colectivos sociales. Y siempre hay una cúpula militar o equivalente, con capacidades operativas, que está en mejores condiciones para superar tal trance.


En el caso que nos ocupa, más allá de las causas de tal cataclismo, que serán objeto necesario de reflexión, es posible que el colectivo se fraccionara. Que algunos buscaran las alturas del Tibet, que otros buscaran las alturas del altiplano andino, y, paradójicamente, algunos podrían haber buscado refugio el suelo. O bajo el hielo.


Es la pista nazi la dirige ahí la mirada, el tratado antártico el que hace elevar las cejas y las recientes visitas de Biden y Trump lo que desata una tos nerviosa.

Cuando uno revisa la agenda de política exterior de la últimas décadas de EEUU el gesto ya es de profunda preocupación.


No está claro el origen exacto del poder que aquí identificamos como ese “agente invisible” teóricamente radicado en la Antártida. Sí que se puede afirmar que, viendo la forma de medrar del sionismo en el mundo, tanto en el proyecto de Israel como en el aparato de propaganda norteamericano (lo que viene siendo Hollywood) y en otras de sus estructuras, son los intereses que han prosperado.


Bajo mi punto de vista bien podría tratarse de los mismos fabricantes del arca de la alianza, pero no parecen a su vez los fabricantes originales de los portales, por más pudieran disponer de tal tecnología. Caso contrario no justificaría sus acciones que parecen considerarlo interés estratégico.


Lo que sí resulta revelador es la línea que se infiere desde la escritura rúnica a la fenicia para acabar evolucionandoen la hebrea y de ahí al arameo. Qué raro que al final esas “runas nazis” estén en el origen del hebreo, ¿no?


Mi impresión es que la raíz etimológica de los fenicios, esos “pueblos del mar”, tan dados al comercio, es la misma que la del ave fénix, renacida desde sus cenizas. No todos los supervivientes de aquel cataclismo debieron correr la misma suerte. Aún así las dudas sobre qué papeles precisos pudo jugar cada quién persisten.





7. Enéada


Una de las cosas que los historiadores jamás supieron como encajar eran los periodos extraordinariamente longevos de reinado en lo que se conoce como “zep tepi”, reflejados por ejemplo en el canon de Turín.


Cuando tienes una lista de reyes, un poco chamuscada, por cierto, que parece correcta pero al principio anota periodos de miles de años a lo que en principio es un dios mitológico, algo no encaja.


Hay varios recursos, algunos pueden intentar pensar en dinastías. Otros tal vez vayan con todo para adelante y lo cojan literal pero la mayoría acaba claudicando en el apolillado consenso: mitología.


Sucede que con una palanca temporal como la propuesta, con ratio 1:50.000, lo efecto emergentes pueden ofrecer situaciones en principio inverosímiles. ¿Puede un pobre mortal reinar miles de años sin envejecer o ésa es la prueba de su divinidad?


Si hubieran tenido un portal funcional, los faraones bien podrían haber simulado su inmortalidad. Y bien la podrían haber ofrecido a sus súbditos como recompensa a cambio de arduos trabajos. Y bueno, ahí están las pirámides. La palanca temporal es la pieza que faltaba para entender Egipto.


Pero la cosa puede ser algo más complicada. Por lo que se puede deducir de la mitología que nos ha llegado, en algún momento Egipto fue gobernado por una especie de “consejo” de 9 dioses que se conoce como la Enéada.


Y parece que las cosas no salieron muy bien y el relato enlazaría con el mito de Osiris, su hermana Isis y adversario Zed, entre otros miembros de ese...consejo de administración.

Por otra parte engarza con el relto de Enoc y por otra aún con la tradición sumeria y judeocristina, por partes:


El Edén del que se expulsa a Adán y Eva, que no eran más que robots orgánicos de trabajo alterados genéticamente para estar desprovistos de conciencia, es el campo de trabajo para el que fueron diseñados.


El mito simboliza la toma de conciencia, proceso que se dio en los términos recogidos en el primer libro de Enoc, de lo vigilantes, donde los hijos de dios toman por esposas a las hijas de los hombres. Ángeles caídos, el mito de Lucifer, Prometeo, etc. Porque si en un primer momento el asunto remite a algún tipo de desliz o falta, cuanto menos, en un segundo término esos nombres listados por Enoc, de “ángeles”, parecen tomar una posición que podría calificarse de humanista.


Sea como fuere, cuando pienso en los “vigilantes” de Enoc, lo veo representados en esas figuras de perfil de la antigua tradición egipcia con cabezas zoomorfas, situación que ya se ha analizado como simbólica, en mi entendimiento.


Luego, tenemos el inicio de la creación del Lulú-Adán a través de la manipulación del propio ADN (a su imagen y semejanza), más tarde la toma de conciencia en el mito del Edén, y según avanzamos en el génesis, el diluvio universal. Que se dice abiertamente que es para eliminar a los Nephilim (híbridos) que suele traducirse como “gigantes”. En cuanto a los vigilantes parecieran simbolizados en concreto por el papel de Zed, que también resuena en parte con el relato sumerio de Enki y Enlil.



8. Orión


Otra lectura posible tiene que ver con el contexto de las llamadas guerras de Orión, no en vano las pirámides de Guiza parecen remitir a esas coordenadas.

Es posible que confluyera todo en el tiempo, el relato de Enoc, la toma de control posterior por parte de una… administración mancomunada… y que ésta saltara por los aires, al menos en parte por controversias en la situación generada aquí además de tensiones provenientes de focos distantes.


Es por eso que cabría encontrar otra posible explicación para ese cataclismo en el contexto citado, sin embargo la “limpieza genética” que supone el diluvio parece una puesta en claro de la situación, sin duda con claros perjudicados en la decisión.

Sobrevive el linaje de Noé y los suyos en la cultura judeocristiana, en la sumeria el nombre que protagoniza similar relato es Utnapistim. Es posible que se preservaran diversos focos, al menos es lo que cabe deducir observando la distribución étnica de la población en la superficie.


Después de eso, aún sigue el relato del pacto y el arca de la alianza. Otra situación curiosa en la que las grandes palancas temporales podrían tener un papel es esos largos periodos de “enmudecimiento” de los “dioses”, cosa que no quita sin duda hayan tratado de ser suplantados.


Para que la ese tipo de palancas temporales descomunales puedan funcionar se requiere un modelo de universo bastante concreto. Bajo mi punto de vista los portales “solo” conectan dos puntos en el espacio a través del entrelazamiento cuántico. Nada más, y nada menos.


Las causas de efectos emergentes en relación a la diferencias de “tiempos propios” de cada emplazamiento, esa “palanca temporal” o desfase, han de buscarse en la propia topología del medio, del que tenemos un conocimiento entre limitado y nulo.


Para nuestra física el electromagnetismo se desplaza por el vacío. Supongo que es el precio de haber perdido la guerra del éter. Pero la realidad es muy tozuda, al final viene Einstein, o le dejan entrar porque nadie más puede explicar dilataciones temporales, y la lectura que plantea de la gravedad es una curvatura del medio espacio-tiempo por el que la luz se desplaza, siguiendo su curvatura.


Tesla ya dijo que si es vacío, no puede tener propiedades, no puede curvarse. Luego es un medio, y no vacío. Sin embargo la física continúo en contradicción flagrante sin el menor rubor. Lamentablemente parece haber en juego muchos más intereses y mucho mayores que los puramente académicos.


El modelo compatible con el tipo de ratios de apalancamiento propuestos tiene un enorme agujero negro en el centro rotando a velocidades cercanas a la de la luz, del modo en que lo tienen las galaxias, y una eclíptica en la que éstas se alinean.


Esto entra en diversas contradicciones aparentes con observaciones y consenso actual: se tiende a pensar que el universo es isótropo, eso es con una distribución estocástica sin preferencia alguna o estructura particular


Eso sólo es compatible con el gradiente de densidad propuesto, (donde en el centro masivo el transcurso del tiempo se vería ralentizado respecto a un borde exterior casi estático, donde éste transcurre a un ritmo mucho más elevado), en el caso de que la escala del universo observable sea mucho mayor que el de la estructura del dicho gradiente.


Exactamente lo mismo para el fondo cósmico de microondas (CMB). Una cuestión de escala. Y el problema de la escala y como desmonta nuestras percepciones cotidianas es una cuestión recurrente.

Por la parte del redshift, si asumimos el modelo de universo propuesto, hay que recordar que l dilatación temporal funciona a la postre como frecuencia.


Luego, a lo observado por Hubble y la interpretación alternativa de su ley que ya formulé (el aumento del corrimiento al rojo no aumentaría en realidad con la distancia, si no que habría sido mayor en el pasado), cabe añadir la dilatación temporal.


La espectrografía que obtenemos al final es resultado de infinidad de efectos cruzados: el primero el desplazamiento, el efecto Doppler clásico. Si además estamos mirando a una zona con tiempo propio más rápido deberíamos contemplar que estará desplazada al azul y si su tiempo propio es más lento estaría desplazada al rojo. De hecho unas alteraciones deberían devolvernos la forma de las otras dentro del conjunto.


Aún así la dilatación es sólo un factor añadido y a la hora de interpretar correctamente ese efecto compuesto que es el desplazamiento al rojo o al azul de un espectro es primordial tener en cuenta al momento del tiempo que estamos mirando.


Ese exceso de redshift por dilatación temporal podría contribuir a explicar también la materia oscura: parte de la materia habría desplazado su espectro hacia el infrarrojo, precisamente en las zonas más exteriores de la rotación.


No sólo las lentes gravitatorias afectan a nuestra percepción del cosmos, o el tiempo mismo que la luz tarda en recorre las enormes distancias, que al final se nos revela como vestigios de una realidad que ya no existe más que en los fotones que aún recogen nuestras pupilas.


El hecho es que todo el universo parece girar, literalmente, alrededor de algo que ni siquiera entendemos. Esa “singularidad” donde la teoría se rompe, cuando las estrellas generan hierro y su fusión resulta endotérmica, y no exotérmica como hasta entonces, las reglas del juego, lejos de terminar, cambian. O mejor dicho, cobran otra expresión a tenor del diferente contexto: siguen actuando exactamente igual. La vida sigue, con o sin nosotros.


9. Back to the future


Yo nunca entendí el nombre. En la primera, Michael J Fox viaja al pasado y vuelve al presente. Sí, desde el pasado podría entenderse como “regresar al futuro”, que es lo que parece desde ahí el presente inicial, pero no. Porque si dices “regresa” se hace raro llamar a la misma cosa de otra manera. En la segunda parte me algo encajó más, pero tampoco. La tercera es más bien olvidable.


Pero donde si que me encaja como anillo al dedo lo de “regresar al futuro” es en el caso que nos ocupa: cruzas un umbral de ida, pasas unas horas, y al cruzarlo de vuelta llegas más de 30 años después. Eso sí es “regresar al futuro”. Se estreno a finales del ‘85. Viendo como funciona la industria del entretenimiento parecen inferirse dos cosas: que la mayoría se pensaban que estaban viajando en el tiempo y que a finales del siglo XX muy pocos entendían la relatividad. Igual algo de culpa tuvo algún dinosaurio que pasaba por allí, y no me refiero sólo al alto mando.


En 1919 le preguntan a Eddigton, físico británico: “Me han dicho que usted es una de las tres personas que entiende la relatividad”. Silencio. “No sea modesto, Eddington”. “Al contrario, estoy pensando quién es el otro”. Anécdota que encaja bastante bien con la de Feynman: “si cree usted que entiende la física cuántica…”.


La expresión para describir lo que le ha ocurrido a esa gente podría ser “accidente espacio-temporal”. La buena noticia es que no son unas cuantas cruces más en Arglinton.

La decisión de continuar la misión, que emanó de forma más o menos colectiva, más allá de la en principio estricta cadena de mando, se observa ahora con desazón a pesar de los invaluables hallazgos. El líder del primer grupo lamenta haber insistido y el del segundo no haber insistido más, cuando en realidad no tiene mucho sentido lamentar nada de lo inevitable, que al final es todo cuanto acontece.


Lamentablemente no parece que nada de lo hasta aquí dicho vaya a trascender en un plazo razonable a ningún público, más allá de los edulcorados y travestidos relatos que nos presenta la industria del entretenimiento.


Aunque sí es posible que exista una determinada hoja de ruta en ese sentido, quién sabe. Al final el engaño resulta más persistente que una constante física.


Y eso quería dedicar la últimas líneas. La gente suele resumir estas cuestiones en creer o no en “dios”. Sí, todo es verdad y no, no lo es nada. Y luego, como en la encuestas está la posición agnósticas que vendría a ser el “no sabe/no contesta”.


Abordar de tal manera la cuestión ya nos sitúa en un marco incorrecto. En nuestra historia hay motivos bien fundados para apreciar que hay sucesos que hunden sus raíces muy hondo en nuestra ignorancia, en ambos sentidos. Tanto en el de fenómenos reales que somos incapaces de explicar como el de todo tipo de farsas, fraudes, estafas y desfalcos varios. La respuesta, también en ambos sentidos, siempre ha estado en nuestra propia naturaleza.


Y seguramente es mucho más complicada que un simple sí o no.


Esperemos que en ese hoja de ruta que se intuye no vayan incluidos los rumores acerca del proyecto Blue Beam que pretendería simular un supuesto retorno de antiguos dioses que nunca se fueron.


Y en todo este nuevo contexto, cobra un nuevo significado el críptico mensaje que se halló ya hace años en un campo de Crabwood, UK en 2002, el mensaje en binario dice:




"Beware the bearers of false gifts and their broken promises. Much pain, but still time. Believe. There is good out there. We oppose deception. Conduit closing. (Bell sound)"


Cuando lo leí por primera vez me preguntaba, ¿qué conducto? 20 años más tarde quizás haya entendido algo más del mundo.