Sobre el punto 1, el tema de viajar por el cosmos.
Supongo que es una premisa bastante asumible. Seguramente el más
asequible entre los presupuestos planteados, aunque el cómo es
todavía un desafío para la ciencia de nuestros días.
Sobre el punto 2, la idea del esclavo genético.
Aquí es donde se empieza a poner interesante y está bastante
desconectado del ámbito del punto anterior.
Se aventura una “solución” a lo que en términos marxistas sería
la vieja lucha de clases mediante genética y posiblemente una gran
falta de ética. Sería un tipo de esclavitud futura que solventaría
uno de los principales problemas de la economía que es el reparto de
la carga de trabajo, así como de sus frutos.
La ventaja es que una vez diseñado el código genético, lo único
que hace falta es paciencia. Es una tecnología autorreplicante al
modo de las sondas de VonNeumann. Pero por si la idea es ya poco
turbia de por sí y entraña pocos dilemas existenciales, a lo Blade
Runner, la idea de la posible hibridación accidental lo sitúa aún
más lejos de cualquier parámetro moral.
Como justificación parcial, dada la distribución de los diferentes
perfiles étnicos sobre el globo, cabe especular con algún tipo de
ensayo. O diversidad de especialización, caso contrario cabría
esperar mayor homogeneidad. Coincidiría con los diferentes estilos
de los restos megáliticos hallados en diversos puntos del planeta a
razón de lo diferentes grupos de trabajo.
Claro que, en función de los parámetros de tiempo en que nos
movamos, las heterogeneidad étnica observaba bien podría deberse a
la adaptación a los diferentes contextos.
La noción del tiempo puede ser muy relativa. La cucarachas nacen,
crecen, se reproducen y mueren. Eso decía un anuncio de los 80. Sin
embargo se conoce al menos una medusa que es capaz de revertir el
ciclo del envejecimiento, por diferencias genéticas. Escaparía por
lo tanto a esa noción tradicional de vida, similar a la del citado
anuncio.
Desde luego no parece que este tipo de máquinas orgánicas sea el
método más rápido, pero en vista de la capacidad de replicación
presentan una evolución exponencial.
Y alguien que no tenga un problema de envejecimiento quizás valore
más resultados a largo plazo.
También en Blade Runner los replicantes presentaban una fecha de
caducidad, en la realidad un cardiólogo podría explicar que, en
cierta manera, los latidos están contados. Tal vez una manera de
garantizar una conciencia limitada del contexto en que tales
individuos se hallan.
Lo que no cuenta Blade Runner es que el origen del Nexus 6 sería
algo mucho menos glamuroso que la última tecnología:
https://gacetinmadrid.com/2024/06/06/detenido-trabajador-violar-cabra-en-ucm/
Pero eso corresponde más al punto 4 sobre la hibridación.
Sobre el punto 3, el tema del oro.
Sí es bonito. A simple vista no muy diferente de la pirita, el
llamado “oro de los tontos”. Pero la verdad es el oro tiene
algunos rasgos especiales que vale la pena tener presentes.
Es un material que se considera escaso, y es natural puesto que el
elemento aurum se piensa que proviene de reacciones en supernovas, que
resultan tal vez los fenómenos más violentos del cosmos que
conocemos, y no tan frecuentes. Creo que hay un par de ejemplos en el
último milenio.
El resultado es que es una sustancia más elaborada en su capa
electrónica, más pesada, que otros elementos más primigenios y
comunes. Por la economía de mercado sabemos que a mayor escasez,
mayor precio. E incluso por más sabemos que a mayor escasez, mayor
trabajo y a mayor trabajo mayor coste, luego, precio.
Pero lo cierto es que el oro para la humanidad no ha sido más que un
elemento decorativo. No es una metal con un valor estratégico para
la guerra, como sí lo sería el acero. Pero sí que se ha terminado
imponiendo como medio de intercambio de referencia.
Para crear un medio de intercambio es requisito indispensable que
haya una demanda de éste. ¿Pero quién soportaría una demanda tan
alta para convertir en medio de intercambio un metal en principio
accesorio como el oro? Pues seguramente alguien para quien no fuera
accesorio.
Y algunas cosas hemos aprendido sobre el oro: de todos los elementos
que conocemos es el segundo mejor conductor de electricidad, después
de la plata. La diferencia es que la plata se oxida y el oro no. Pero
además, si hay un segundo material como un papel tradicional de
medio de intercambio es precisamente la plata.
Pero no sólo eso, además resulta altamente biocompatible. Y es un
dato interesante en tiempos en los que se empieza a hablar de
transhumanismo. A determinar el papel que pueda tener el titanio en
todo esto, que como todos sabemos por los implantes dentales también
presenta el rasgo de biocompatibilidad.
Sobre el punto 4, la hibridación.
Por poco que los dioses hicieran al ser humano “a su imagen y
semejanza”, algo podríamos saber de la naturaleza y la pulsión
reproductiva, aunque sin duda ésta podría haber sido calibrada en
función de las necesidades. También de perversiones y aburrimiento.
¿O tal vez se trató de un pequeño acto de amor revolucionario?
A estas alturas a nadie se le deberían escapar los paralelismos con
relatos con el de los llamados annunaki o incluso la iglesia de la
cienciología, cuando no la propia biblia.
La narrativa más tradicional sumeria, siempre según Zitchin, que si
no me equivoco es de donde emana toda esa corriente interpretativa,
se refiere a Enki y Enlil enemigo y amigo de la humanidad.
Cabe señalar que en las traducciones de lenguas muertas muchas veces
vemos lecturas en las que se asume que el sujeto es un individuo
cuando cabe sospechar que a veces puede referirse a hazañas que
corresponden más a una nación, pueblo o similar tipo de colectivo,
encabezadas seguramente por una suerte de líder. En el caso concreto
que se mencionaba bien pudiera tratarse de facciones, o esa es la
impresión que podría derivarse de alguna de las traducciones de la
epopeya de Gilgamesh disponible, que no en vano se considera el texto
más antiguo conservado.
Uno de los problemas, ya no de las traducciones, si no de la
comunicación y más cuando deviene en mito o en símbolo es que la
lectura metafóricas pueden ser muy amplias. Desde el Prometeo que
roba el fuego a los dioses hasta el Cristo que se sacrifica por la
humanidad.
Y todo esto que puede parecer muy lejano en realidad es todo lo
contrario, son conocidos hoy en día los casos de abuso a
trabajadoras en el campo, que al fin y al cabo sería una situación
que guarda una cierta analogía con la planteada.
Sobre el punto 5, la revuelta.
Creo que esta es mi parte favorita. Ya no por el hecho sí si no
porque el abanico de posibilidades se abre aquí como una flor.
Una diferencia importante es si “el experimento humano” resulta
conducido por el consenso general de un colectivo o por una facción
determinada dentro de este. El relato tradicional nos habla de dos
posiciones, pero otros relatos también hablan de hacer sacrificios
humanos para garantizar que salga el sol, así que es difícil saber
de qué fiarse. La historia del poli bueno y el poli malo también
nos la conocemos todos, por más que muchas veces sea así.
Lo cierto es que si uno asume que el desarrollo intelectual y ético
presentan cierta consonancia, no parece demasiado claro que el
conjunto de una gran sociedad pudiera avalar tales prácticas, aunque
por otro lado nuestra propia historia nos provee de experiencias
colectivas muy escoradas de un cierto criterio ético general, de
existir tal cosa.
Sea como fuere sí parece que los tiempos hubieran cambiado bastante
desde que reinaran aquí los dioses. Y especulaciones se pueden hacer
a cada cual peor: en el mejor de los casos habrían sido expulsados,
claro que también cabe la posibilidad de que la propia facción pro
humana (lo que vendrían a ser los animalistas) terminara por
imponerse.
Más grises aún, incluso peligrosas, son las ideas de que hubieran
quedado diluidos en la sociedad humano aún hoy viviendo de las
rentas de su trabajo, ya fuera públicamente o desde cierto
anonimato. Aunque si reparamos en el propio concepto de linaje real y
ahondáramos en sus orígenes, ya fuera la fuera la reclamación
falsa o verdadera, no andaríamos tan lejos de esas tesis. ¿De dónde
vienes los reyes? ¿De oriente?
Tal situación bien podría formar parte del supuesto vacío de poder
creado, si es que eso ha sucedido. O aún habiendo sucedido aún
cabría la posibilidad de que dentro de algunos milenios, siglos o
mañana mismo, alguien se presentara aquí a buscar su oro.
Tal vez simplemente el experimento fuera abandonado a su suerte tras
el incidente de hibridación no previsto. O tal vez aún hoy se
monitoree la evolución de dicho experimento, aunque si le preguntas
a un ser humano su sensación tal vez se asemeje a hallarse perdido
en mitad de la nada.
Tal vez el lío que tengamos aquí montado no sea ni medio normal.
Las narrativas que nos damos a nosotros mismos suelen ser mucho más
trascendentales, menos mundanas , pero las tesis antropocéntricas de
las que tales relatos suelen abastecerse se han venido demostrando
repetidamente erróneas por la vía de los hechos. Tal vez haya
llegado el momento de valorar otras posibilidades e interpretaciones
a la hora de examinar nuestros orígenes con la mayor dosis de
autocrítica que permiten las sociedades modernas.
No obstante, en cuanto a los que vienen a conocerse como profetas,
hacen pensar que el ser humano quizás no esté tan solo o por lo
menos no tan desconectado de la esencia del todo.
Sin embargo quedan varias preguntas por responder, si no todas:
¿finalizó realmente el conflicto entre esas supuestas dos
facciones? ¿existen garantías de cumplimiento de ese hipotético
consenso alcanzado? ¿O hay que contemplar un escenario mucho más
errático? ¿más partes incluso de las aparentes? Difícil de decir
es.
Lo cierto es que de las grandes obras en piedra no quedan más que
sus olvidadas e incomprendidas ruinas, barrida su memoria por el
viento de los milenios. O quizás los que no saben son sólo aquellos
que nunca llegaron a saber.
O quizás esto fuera un edén feliz y ante el advenimiento de un
cataclismo simplemente hicieran las maletas y se dirigieran a pastos
más verdes. La verdad es que no soy un gran apasionado de este
planeta, en la mayoría de sitios ahora frío, ahora calor… y si no
ahora lluvia ahora sequía.
Quizás ni siquiera esperaban una tasa significativa de supervivencia
y estimaran la extinción.
Lo que hoy conocemos en economía como reducción de costes en
realidad tiene en última instancia que ver con la física de la
energía que requiere un trabajo dado.
Tal vez no se requiera tanto para desviar un meteorito que pueda
barrer a los grandes saurios para hacer espacio pero sin duda
requiere invertir un esfuerzo.
Bien podría ser también casualidad, pero encaja demasiado bien con
la narrativa propuesta como para no mencionar la posibilidad.
Múltiples variables y escasos datos es una mala combinación que no
impide sin embargo atreverse a trazar a algunas pinceladas, aunque
tal vez no formen parte del retrato final.
Sobre el punto 6, la búsqueda de los orígenes.
Un busca por definición algo que no tiene. Si lo tienen, no necesita
buscarlo.
Y es muy normal que la memoria, la tradición oral antes que el
legado escrito, tenga un alcance limitado. Lo que no es tan normal es
del modo que suelen darse la descripción de tal circunstancia.
Si me preguntaran a mí, y supongo que a cualquiera por los propios
orígenes, hablaría de su árbol genealógico hasta donde tuviera
constancia, no hablaría de “cuando reinaron los dioses”.
Indudablemente las dinámicas de poder so un factor a tener en
cuenta, pero el argumento divino para reinar no es el más obvio,
como si lo es el del monopolio del uso de la fuerza.
Lo puedes probar aún incluso en estos días: di a la gente que te
obedezcan porque te envía dios y seguramente no tardes en encontrar
dos hostias. Y por lo que cuentan de hace 2000 años ni aunque sea
verdad.
Sobre ese caso particular, me viene a la mente la mucho más reciente
aventura de un hombre seguramente bienintencionado que se dirigió en
canoa a la isla centinela del norte, donde habita aún una tribu no
contactada que lo recibió a flechazos acabando con su vida.
Los dioses foráneos igual no están bien vistos en todas partes, no
cabe subestimar las dinámicas de poder. Aunque sin duda griegos y
egipcios se deshicieran en esfuerzos diplomáticos para poner en
común sus cosmovisiones.
Mi impresión es que eran localizaciones independientes cuyo
denominador común es precisamente la pieza ausente del escenario y
precisamente de ahí es desconcierto.
Pero si hemos de hablar de algo más aproximado a certezas, el papel
divino es una constante en los mitos fundacionales de las primeras
culturas. Tal vez lo que se describe es algo distinto a las
limitaciones la memoria y no sólo planteamientos filosóficos de la
existencia.
Los egipcios llegaron a poner su lista de reyes por escrito, ya sea
real o ficticia, de sangre pura, impura o mestiza. Aunque a juzgar
por los periodos de los reinados se diría que no presentaban una
longevidad humana. Dioses zoomorfos. Si miramos al otro lado del
océano, seguramente en fechas muy muy posteriores, Viracocha no
presentaba rasgos tan exóticos, más allá de ser pelirrojo en una
latitud poco habitual para ello.
Apostaría por Egipto como el lugar donde mejor se han conservado los
diluidos y lejanísimos ecos de ese pasado olvidado, de esa historia
deformada por el mito.
De lo que hubo en Egipto antes del Egipto clásico: el canon real de
Turín podría ser uno de los documentos más valiosos de la
humanidad.
La importancia de interpretar correctamente lo que supuso el reinado
de Akenatón y ahondar en sus causas no se puede exagerar, podría
ser una pieza clave para entender el escenario.
También multitud de narrativas hablaban de las enseñanzas
recibidas, sin estar en posición de aclarar si forma parte de la
instrucción prevista de la herramienta humana o fue una manera de
tratar de reconducir el caos creado. Tal vez, tras ese supuesto
cataclismo que en la mayoría de tradiciones se suele catalogar de
diluvio, encontraran de vuelta algo muy distinto a lo esperado,
quizás a causa de la supuesta hibridación.
Tan difícil de dilucidar es como si realmente estamos solos o todo
lo contrario.
Lo que advirtió Fermi es se trata de una situación aparentemente
paradójica, aunque sin duda se han ensayado infinidad de posibles
respuestas para tal cuestión. Más aún si cabe que para la de
nuestros propios orígenes.
Sobre el punto 7, que plantea una analogía de roles.
Dese el primer punto se plantea que un dilema que podría parecer a
una distancia del todo insondable, tal vez pudiera estar mucho más
cercano que lo que cabe imaginar.
Lo suficiente por lo menos para poder entrever las sombras desde la
caverna, que diría acertadamente Platón.
Tal vez estemos más cerca de lo que nos pensamos, si no de cerrar
la cuestión, de dar una gran salto en la repuesta que podemos
ofrecer a las tres preguntas inmortales de la filosofía, y por lo
tanto del propio misterio de la vida:
¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? ¿De donde venimos?
De donde venimos nos dirá quienes somos, y quienes somos nos dirá a
donde vamos.
Si además esa repuesta implica el hecho de no estar solos en el
universo, es sin duda alguna la cuestión más trascendental que
atañe a la especie humana. Aunque visto aún desde mayor distancia,
nada cambia la relfexión de Sagan y al final todos somos polvo de
estrellas.